lunes, 11 de mayo de 2009

Marta en el país de las maravillas


A pedido del público más allegado, me veo en la obligación de sentarme con unos buenos mates "made in Pacheco de Melo", para seguir en la lucha. Sí, esta batalla de géneros pareciera acrecentarse cada vez más, pero hoy no me interesa crear una disputa entre hombres y mujeres. Hoy, en cambio, prefiero hablar acerca de la diferencia - rotunda diferencia - entre los hombres.


Este fin de semana, tuve la oportunidad de irme lejos del smog y poder disfrutar, junto con mis amigas, un poco de aire puro. Nos fuimos de viaje por ahi, no importa dónde. Sí, voy a decir a dónde, a lo que me encantaría titular: "El país de las maravillas". Sin entrar en cuestiones geográficas, se entiende que somos indocumentadas y que no pudimos irnos fuera, entiéndase la etiqueta de este monólogo como una metáfora.


Los ovarios que me acompañaron, junto con los míos, entraron a un túnel de luces fluorecentes en donde, vaya uno a saber por qué, todos los hombres que lo habitaban eran como renacidos de épocas inciertas y desconocidas. Un "país", donde los muchachos te dejan el asiento, te atienden como reinas y te invitan a bailar sin otra pretensión que la de mover sus caderas al ritmo de Gilda ¡Y cómo! Un lugar que, sin dudas, deja precedentes para volver, deja ese gusto dulce de un mate a media mañana y esas ganas de seguir creyendo que existen HOMBRES.


Después de regar este jardín, que simulaba estar creciendo entre excremento de vaca, se me vienen a la mente todas aquellas oportunidades en las cuales, cualquiera de las mujeres, se conforma con semejante pelotudo que no sabe ni para qué lo tiene entre las patas. Tal vez, a medida que nos vamos formando como mujeres y los años pasan - ¿se nota que se acerca mi cumpleaños? - nos ponemos más exigentes. Pero a su vez, permitimos que ciertos individuos nos sumerjan en bosta, haciéndonos creer sólo por un instante, que "eso" es normal.


A ver, generalicemos por un instante y simulemos un país en donde podamos digitalizar algunas cuestiones. Hoy me centraría en algunos consejos para evitar conflictos en "El país de las maravillas". Una especie de manual no tan básico como los hombres en donde incluiría algunos tips para ellos. Sí, mis amores. Si tanto quieren ganar, voy a ayudarlos un poco. Hoy no se qué me pasa pero me apiado, debe ser la estampita de la Madre Teresa que me está mirando al otro lado de mi habitación.


Manual básico para los hombres:


Consejo 1: Evitar el "texto". Si realmente te interesa una mujer, ya sea para tener relaciones sexuales casuales, casarte o vivirla, llamala. No porque levantes el tubo te vas a quedar en bancarrota, vas a perder tu masculinidad o vas a quedar como el más ridículo. Por el contrario, por ahí lográs saciar tus necesidades.


Consejo 2: Si no bailás bien, andá a clases de danza. Importante en el hombre, no quedarse con la imagen de que por ser más masculino, tenés que estar con el vasito de cerveza toda la noche parado al lado de la barra cual viejo baboso de 50 años. No, no. Un hombre que mueve bien su pelvis, tiene fama de ser excelente amante en la cama.


Consejo 3: Invitá en la primera cita absolutamente "todo". Este comentario no es de rata, vale la aclaración, pero a las mujeres nos gusta que nos alaguen un poco. Después mitad y mitad, en este país, está todo bien.


Consejo 4: No digas "bonita", ni "gorda", ni "mi amor", ni ni ni. Esas cosas no nos atraen. Decinos MARTA.


Consejo 5: Si ya estás de novio, no pienses que te casaste. Evitá los eruptos, los gases extraídos por el ano y las puteadas por simplezas. A la cancha, vas con tus amigos los domingos. Sí, existe el fútbol en este país también, ponete contento.


Consejo 6: No medites tanto tu estrategia, si te gustó una mujer, hacéselo saber. Si esperás a que la mujer reaccione y reacciona, es medio putita.


Consejo 7: No nombres a tu ex, no compares a tu mujer con las modelos de la TV ni hagas comentarios como "gorda, ¿me parece a mí o estabas más flaca el verano anterior?". A partir de ese instante, tu miembro no va a ver la luz hasta la Tercera Guerra Mundial.


Consejo 8: En este país, procurá no estar acomplejado por el tamaño de tu "amigo" y hacer una previa de 5 h porque, para tu información, nunca va a ser la primera vez que nos pasa y te vamos a "sacar la ficha" antes de que hagas nada. Por el contrario, comprate una bomba de aire o procurá tener a un striper de amigo, seguro que te pasa la posta.


Consejo 9: Si no entendiste alguno de estos consejos y pretendés que me extienda, seguí creyendo que Racing va a salir campeón algún día o que el Bambino va a cocer ese famoso toldo para que sea de noche toda la vida y tu felinidad se expanda las 24 h.


Me cansé de dirigirme a los hombres. Martas ...



¡Qué lindo que es el país de la maravilla! ¿Sacamos pasajes?


¡Yo invito!


martes, 5 de mayo de 2009

Cambio de roles


Como siempre quiero volver por más, independientemente del tiempo que los deje sin poder deleitarse de mis locuras, aquí estoy. La verdad es que estas líneas tendrán un tinte, como podrán notar a continuación, de indignación hacia el sexo masculino.


Como para variar un poco, he decidido expresar todo lo que me tiene así como "inquieta" últimamente. Una especie de catarsis escrita que no deriba en otra cosa que no sea volver a lo mismo pero sabiendo que varias personas han leido lo que tenía para decir.


Creo que nunca voy a poder entender muchas cosas que atañen a los hombres. Es decir, pensamientos - si es que los tienen - indescifrables pero que, como si esto fuera poco, ahora se han mimetizado en colores femeninos y discusiones histéricas que, en su origen, nos correspondían a nosotras.


Simple pero complicado: un cambio de roles rotundo que nos lleva a pensar que, si bien las mujeres seguimos teniendo "la flor poderosa" entre las piernas y, por su parte, ellos ese "no se qué" que nos atrae, hay ámbitos en los cuales hoy, lo que antes era nuestro, pasó a ser pertenencia de ellos. Me refiero a la histeria, señores.


Si bien los hombres, hoy en día, pretenden mostrarse socialmente "free lance", la verdad de la milanesa es que varios han superado el plan de histeria para convertirse en "Luisas Culiock reprimidas". ¿A qué me refiero con esto? Simple. Si una está bien con alguien, no implica firmar ningún papel de confidencialidad o compromiso; ahora ... más de 3 salidas y ellos echan a correr como si estuvieras poniéndoles un revólver calibre 42 mientras les pedís matrimonio. ¿Qué se tragaron? ¿La novela de las 3 de la tarde?


O en el peor de los casos, se te enamoran rápido y te dicen de escaparse juntos un fin de semana mientras ya está planeando, en el caso de los que somos de ciudades del interior, otro tipo de viajecitos. Te tiran un "¡Qué bueno que estaría conocer ..! ¿Le caería bien a tu papá?"


- NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO !!!!!!!!!! Ya no me caés bien a mí.


¿Qué hay con ustedes? ¿Después de la novela de las 3, vieron la de las 4 y "Pasión de gavilanes" por tercera vez? Si entendiesen que nosotras únicamente pretendemos no enroscarnos y hacer más fáciles nuestras vidas, TODO, les puedo asegurar, sería mucho más fácil. ¿Se piensan que con los tiempos que corren, siendo profesionales, trabajando 9 horas por día, teniendo nuestra vida social y placeres, vamos a querer firmar algún tipo de lazo?


Reconozco que las mujeres también tenemos nuestro lado complicado, si nos llaman 3 veces por día es un "goma" y si no nos llama es un "pelotudo". Ellos, por su parte, si quieren verte "te tiran un texto" o te hablan en el msn como si nada: "¿En qué andás?".


- Hey ¿tu mamá te cortó las bolas cuando eras chico?


¡Dejémonos de joder! Pareciera como que nuestra generación, infectada por las nuevas tecnologías, hiciera un combo explosivo de cobardía e inmadurés que no beneficia a ninguna de las partes. ¿En dónde quedó ese hombre viril y masculino que le robaba el auto a su padre para viajar 300 km sólo para ver a su amada por 1 hora? Esa historia existe, se los aseguro.


Ahora, tras que no hacen eso, te invitan a salir, te pasan a buscar y tenés que caminarte 30 cuadras o, en el mejor de los casos, subirte a un colectivo simulando que estás en el Parque de la Costa bajándote de la Montaña Rusa, simulando que te cagaste de risa pero por dentro querés vomitar.


Piénsenlo y dejen de enroscarse, histerias con pito colgando. La vida es más fácil y el cambio de roles, créanme, no los beneficia en nada. Si quieren realmente ponerse en nuestro lugar, háganlo pero no sean tan ingenuos.


¿Jugamos a que tienen el poder? ¡1, 2, 3 ya!

lunes, 2 de marzo de 2009

Dos duplex, quince mujeres


"En vez de gastar plata para mi cumple, pago la estadía allá y nos cagamos de risa todas, ¿qué te parece?". Y así fue. Lo pedís, lo tenés.

Sí, nos fuimos a Gualeguaychú ni 2, ni 3, ni 4 mujeres... ¡éramos 15!


Todos sabemos lo que es esta ciudad entrerriana en esta época, no hay una persona que no haya escuchado acerca del "Carnaval del país". No solo por sus carrozas, su corsódromo y sus comparsas; sino por lo que realmente importa a la hora de emprender un viaje de "mujeres", SÍ: la joda.

En mi caso particular, salí del trabajo y me dirigí en tren a retiro, llegué chivada cual testigo en juicio y no podía creer con lo que me encontré: 20 FlechaBus anunciando que partían para Guale. Después de 1 hora de retraso, cuando ya estaba al borde del ataque de nervios, anunciaron el mío. Les juro que en ese momento en lo único que pensaba era en teletransportarme para donde estaban mis amigas, el resto... aquellas que ya se estaban embriagando cual flaco recién abandonado por su novia.

Llegué, ya era muy tarde, no importaba.. la joda estaba esperando tocar a mi puerta. Va... a las puertas de los 2 duplex que alquiló mi gran amiga, la cumpleañera. Me fueron a buscar. Llegamos y me encontré con un panorama bastante interesante: la que toda la vida hizo buena letra, era una santa y no tomaba más que jugo Tang en los "asaltos", estaba prendida a su vaso de "Fernuco" como si fuera una extensión de su brazo derecho. La otra, que me fue a buscar, lisiada por un golpe tosco al querer salvar su cámara de fotos luego de un trastabillazo. En fín, ¡estábamos todas, eso era lo importante!

¿Descontrol? Noooo, muy tranqui, solo trencito en medio de la calle, 3 flacos que se adosaron a la joda porque "vieron luz y entraron", comprada de birras nocturnas y alguna que otra cachetada de alguna negra inadaptada por celos. Aclaración: la piña se la ligó Agustina. Lisiada y golpeada. "Esta noche no salgo, no es mi noche", dijo resignada. ¿Final? Terminó saliendo con adermicina en sus rodillas.

Emprendimos viaje a la Costanera, la cantidad de gente era inversamente proporcional al espacio físico del lugar, no quedó otra que adaptarse. El hormiguero humano y ebrio estaba puesto en marcha, solo faltaba un toque de onda. Y ahi llegaban las amigas de Francesca para conquistar a muchos con un swing particular. Y así fue.

Los famosos vasos de cerveza de litro pasaron a ser imprescindibles, los pitos que te tocaban cual "carne fresca" y la música al zon de "el cielo se quedó sin estrellas" fueron los tips del viernes por la noche. Llegamos, la cumpleañera nos hizo unos mates. Entre chusmes y actualizaciones, nos fuimos al sobre.

Sábado de sol y resaca. No quedaba otra que emprender viaje al camping, ese famoso lugar pedorro en donde la gente pretende tener onda y tomar birra a pleno sol como si estuviera rodeado de luces de colores bolichescas, cuando en realidad, no se levantan ni a la mañana por la cara resacosa consecuente del día anterior. No tuvimos éxito. La entrada estaba cerrada. Nos fuimos a una pileta y ahí surgió, como por arte de magia, una charla "femenina" bastante importante. Sí, de "pitos". ¿Tópico?: "Todas alguna vez fingimos", subtítulo: "El tamaño ¿importa?".

Les resumo las conclusiones: no, lo dejo para el próximo monólogo.

Como quien dice la noche se aproximaba y el cumpleaños esperado ya estaba cerca. Entre cotillón y vino blanco, llegaron unos muchachos X, los 3 del día anterior y las ganas de enfiestarnos. Y sí, las 12 recibió a mi amiga con música, apagones de luz y algunas sin poder bañarse por el corto de los calefones eléctricos. Nada nos importaba, solo el castillo inflable de en frente que nos hizo rememorar nuestra niñez ... o adolescencia.

Luego de unos cuantos reguetones y risas entre ovarios nos dirigimos al famoso Corsódromo. Sin palabras. Bailamos al zon de "Qué maravilla, qué maravilla son los de Marie Marie" para luego continuar con "Papelitos, vino de corazón, vino para quedarse y te enamoró".

Pero la joda no terminaba ahí; por el contrario, era una entrada de calor para continuar festejando. Volvimos al hormiguero humano, ya sin fuerzas pero con muchas ganas de seguir nuestra trasnochada. Batucada, lindos pititos y buena onda..¿qué más podíamos pedir?

Llegó la madrugada del domingo, "¡Fuck! Es verdad que lo bueno dura poco".

Cuando me quería acordar estaba arriba del bondi, acompañada por un grupo de flacos que le pedían el facebook a una señora de 70 años que había viajado con sus amigas del Pamy.

En feeen, un fin de semana para el recuerdo en donde 2 duplex y quince mujeres dejaron historia en la Entre Ríos.


- ¡Viva el conchero!

- ¡Viva!


jueves, 19 de febrero de 2009

Miau


Francesca regresó. Me sentí obligada a volver; no por las pelotudeces chupa-medias que me han puesto en el "cara libro" sino porque hay situaciones en la vida que necesitan ser escritas. No voy a detenerme a contarles qué hice en este tiempo ausente porque no les interesaría saber que mi vecina me hizo firmar un acta para citarme con el juez por "reiterados ruidos molestos", laburé en un fucking diario y me dejé malcriar por mis progenitores durante casi dos meses. No, no. Así que vayamos a lo nuestro.

Se preguntarán por qué ese "miau" de título, es simple: En este verano confirmé mi teoría: "Todos somos gatos". Sí gente, hombres y mujeres, de todas las edades, por naturaleza o instinto, somos gaturdos. Ahora, definamos qué es ser "Gato" para Francesca, básico: "Dícese de la persona que haga, diga, manifieste y/o exprese cualquier cosa para seducir a uno o varios especímenes del mismo o distinto sexo; no por interés pleno sino para divertirse mientras afirma su ego".

Bien. Vayamos a lo práctico. Toda teoría tiene su fundamentación, ergo, pasaré a explicar por qué considero que los seres humanos pertenecemos a la familia de los felinos. Empecemos por las mujeres, ¿Siempre por lo más difícil? En fín. En la vida construí muchas amistades, de todo tipo y colores, he conocido infinitas personalidades femeninas que me servirían como herramientas para sostener mi teoría. En este caso, voy a seleccionar algunas.

Vale la aclaración, la expresión "gato" no equivale a ponerse botas o taco aguja; sino que se trata de la actitud. Ejemplo, aunque estemos chivadas en el gimnasio haciendo spinning y justo vemos a un flaco "interesante" nos hacemos las diosas como si estuviéramos recién bañadas, lo miramos con cara de "te como todo" mientras seguimos bajando de peso. Eso es actitud "gato". Ejemplo dos, el histeriqueo constante con gente que no le tocaríamos ni un pelo, ¿por qué lo hacemos? Ego muchachos. EGO. Ejemplo tres, estamos bien, solas o acompañadas, sin embargo nos enteramos que uno de los susodichos que teníamos atrás nuestro ya no lo está. ¿Cuál es el siguiente paso? Buscarlo. ¿Con qué fin? No comer ni dejar comer. "¡Es mioooooo!" Deseo, deseo, maldito deseo. Y ahí estamos nuevamente, mujeres, tratando de proteger lo que es nuestro. Somos "gatos". Ejemplo cuatro, de repente sos la virgen santísima con todos, tratás de ayudarlos, de gustar, de conceder. Un compañero de trabajo necesita urgente una entrada para ver el clásico, justo te acordás de que tu ex suegro tiene contactos ahí, lo llamás, las conseguís. ¿Todo porque sos buena persona? No, no. Porque sos gato y necesitás que tu compañerito piense "qué divina que es Francesca, hasta está más linda". Ejemplo cuatro, estás en una reunión, los hombres te rodean, ninguno que te atrajo mucho la atención; sin embargo se ponen a discutir del planeta Venus y las constelaciones, de lo lindo que sería viajar al más allá, rodeado de estrellas y cometas mágicos, en ese momento te trasnformás en la astróloga más codiciada de todas, hasta te aplauden. Te vas a otra reunión esa misma noche, llegás y te encontrás que están hablando de las pelotudeces que dicen los astrólogos, justo ese comentario viene del hombre más lindo del lugar. En ese entonces acotás "Obvio, siempre me parecieron unos tarados". ¿Ves? Y no lo hacés por veleta; sino porque sos "Gato". Ni hablar de llamar cuando estás en pedo a tu flaco, cuando antes coordinaste con todas tus amiguetas borrachas hacer bochinche y simular que se están cagando de risa, le decís medio ebria que la estás pasando genial, cortás. Siguen charlando de dietas y preguntándose qué habrá en la heladera esa noche al regreso. Pero su chico se quedó con la sensación equivocada, porque vos quisiste. ¿Por qué? Todas a esta altura sabemos la respuesta.

Podría seguir horas. Enumerar una a una las situaciones que nos determinan como hembras en celo; pero no. Es el turno de los hombres.

Ellos tan sutiles a la hora de demostrar su felinidad. Pero no pueden evitar tenerla a flor de piel. ¿Empezamos? Ejemplo uno, los amigos te tienen como el más boludo de todos, en secundaria te llevaste todas las materias, elegiste marketing porque "estaba de moda" y cuando llegás a una reunión llena de mujeres, conversás acerca de la química orgánica, les comentás que no fuiste escolta porque te agarró rubiola y ahora promocionaste todas las materias con 9. De repente, en un abrir y cerrar de ojos, te convertiste en el "sabelotodo" del universo. ¿Por qué? Porque sos gato. Ejemplo dos, en los partidos de fútbol te llaman siempre para que seas suplente y cuando llegás, te parás en frente a la chica que te gusta, le comentás que metiste cinco goles y que tus amigos por poco no te piden autógrafos en el tercer tiempo. Ni hablar cuando te matás al gimnasio porque querés "estar saludable", ¿Vos te la crees? Querés estar más groso para el veranito querido, ¿Por qué? Porque sos un gatito. Miau, miau.

Ejemplo tres ¿sigo? Llegó el momento sexual. Siempre consideraste que el hecho de poner velas, buena música y comprar un buen vino es "cursi"; ahora llega el momento de "encamarte" con ESA chica y comprás un ramo de rosas rojas, le hacés un caminito de cabsha hasta la puerta de tu departamento y la esperás con Norah Jones. ¿Qué onda? Ahí no sos gato, sos boludo y te hacés el gato. ¿O me equivoco? Ejemplo cuatro, vas a una reunión, sale el tema de records sexuales, el tuyo fue a los 20 cuando te encamaste con la mucama 3 veces en ... un día. Como ves que todas las mujeres presentes están esperando tu resultado, las mirás fijo y te reís: "¿Mi record? Si se los digo, se asustan chicas". "¡¡¡Re volaaaaaa!!!". Sos un RE gato. "¿Pensás que somos boludas?".

Me cansé. O mejor dicho me ofusqué de la cantidad de felinos que andan dando vueltas. Ni hablar si se enteran que vos estás de novia... como quien dice se estrena el revival de "El regreso de los muertos vivos". Tu celular empieza a sonar "Hola, ¿en qué andás?" A lo cual una piensa "¡Qué te importa gato de mierrrrrrrda! ¿Ahora te acordás?".

En fin, gatos y gatas, ¿consideran que he justificado mi teoría? Yo creo que sí. Ahora me tengo que ir, creo que escucho maullidos en los techos, sí, sí... son todos ustedes que me llaman.


Aclaración: Odio a los gatos.


domingo, 11 de enero de 2009

Un camino de ida


Shi shi shi. Hola gente. Nuevamente esta loca vuelve a sus andanzas. ¿Pensaron que me había quemado el ojo con una cañita voladora? ¿O acaso que que habían internado en alcohólicos anónimos? No, por el momento sigo viva, no se hasta cuándo; sigo aca tratando de contarles algunas cosas locas que nos pasan a casi todos.

En el día de hoy le voy a dar lugar a "las novias que recientemente decidieron culminar con su pareja", sí ... las fiesteras. ¿Por qué? Cada vez que decidimos cortar una relación, toda mujer en sus cabales, comienza un camino de ida, un trayecto hacia el mundo de la piratería constante e impulsiva de querer hacer TODO lo que no hizo durante su lapso de noviazgo.

A diferencia de estar en el "dejado" cuando una decide cortar una relación por arte de magia empieza a recordar todas aquellas cosas que la hicieron feliz, y es ahí cuando aparecen, casi sin quererlo, todos aquellos contactos de los susodichos que, por una u otra razón, dejaron de estar en "nuestras vidas" y pasaron a la lista negra.

Soltería, qué palabra...Los pocos o muchos casos que conozco, algunos muy cercanos, parecieran demostrar que cuando una mujer decide seguir su vida soltera (después de un noviazgo pedorro) el amor resurgiera por todo su alrededor: quiere más a su familia, valora más a sus amistades, a las cuales llama 30 veces por día (antes 1 vez por semana) para organizar una previa, una mateada, un truco, lo que fuera... todo es sinónimo de diversión, esa diversión que quedó atada a un pelotudo con las bolas caídas que creía que iba a heredar toda la platita de TU papá.

"Y la vida sigue, ahora es MI momento", esa frase se torna un eco constante en la cabeza de todos los ovarios que transitan las calles, los boliches, hasta los bancos y por qué no una panadería en busca de un fiestero que quiera compartir los ratos libres para encamarse libremente con ella sin pedirle explicaciones al respecto.

¡Ni hablar de querer vivir todo en un solo momento! Como un caso muy particular, no voy a dar nombres, en el cual una mujer decidió terminar con su relación, a los días encontró otro especímen con quien divertirse (al cual lo llama "amante") y emprendieron un viaje a la costa por 4 días, sin rumbo fijo, para pasar y disfrutar unos días de puro sexo y descontrol, ese que no vivió en 3 años de relación.

Bueno... es así. En vez de quedarnos tiradas en una cama llorando cual Bridge Jones, nos dirigimos hacia un camino en el cual nuestro físico, dejado por estar achanchadas en una relación casi permanente, empieza a cobrar importancia. "Voy a tener que empezar el gimnasio"... "naaaa me empedo y me agarro a cualquiera que me de bola". "¿Qué onda? ¿Esto era chapar? ya ni me acordaba". En fín, un sinfín de pensamientos pirados que te hacen recobrar vida y te afirman que la vida sin novio puede resultar mucho más placentera que estar encajetada en el mismo pito durante años.

Mujeres solteras, hombres en celo, ganas de tener sexo cual película triple X, son varios de los tópicos que podría seguir nombrando en estas líneas; pero no. Lo importante es lo que todas ya sabemos... cuando una decide estar soltera no hay pito que nos alcance. ¿Tan pretensiosas podemos llegar a ser? Sí hombres ... a cuidar a sus novias, complacerlas en la cama, pagarles todas las cenas y en vez de jugar el picadito con sus amigos llevarnos a nosotras a un spá por 1 año. ¡Nosotras mandamos! Lo bueno es que todavía les hacemos creer lo contrario...

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Noche ¿Buena?


"Ya se acerca Noche Buena, ya se acerca Navidad".


Y sí señores, ha llegado el gran día, mejor dicho, la gran noche. Entre lluvia y arreglos navideños ya estoy a punto de entrar a bañarme y acomodarme para la cena de esta noche. Igual siento como que es distinto a otras navidades. Hoy no hice un carajo, fui a la pileta de una amiga a tirarme cual morsa (todo para estar colorada como huevo de ciclista para la night), vine a casa y para pilotearla un rato la ayudé a mamá a poner la mesa.

Convengamos que las fiestas no son para todos espirituales. Me refiero a Navidad en particular. Todos los que rondamos los veinti y tantos no solemos ir a misa los 24 de diciembre, hacer regalos a nuestros familiares (claro, para algunas cosas somos adultos pero para cuando hay que poner la money todos somos chiquitos que queremos que Papá Noel nos regale TODO). Así es ... los que somos de interior añoramos esta noche por el simple hecho de que implica comer, comer, comer y comer hasta el vómito; además de recibir regalos, ¿no? (Parte obvia).

LLegan las nueve aproximadamente y empiezan a caer esas personas amigas de amigos de los tíos de tus papás que viste sólo cuando aprendías a andar en triciclo y ahí ponés cara de pocker, otra no te queda, para saludarlos con la mejor de las alegrías como si hubieras ansiado esos tantos años sin verlos para reencontrarse en un abrazo "trucho".

Ya con la comida servida lo único que habla es tu estómago. No te importa si Boca salió campeón anoche, si Pampita ganó el bailando o si tu hermana va a anunciar que se casa el año que viene, sólo te llama la atención ese arrollado o ese pollito que te seduce con su aroma. Y ahí fuiste, en busca de esa comida que no tenés en todo el año, ese mismo año en donde ir al supermercado parecía una osadía y comprar otra cosa que no sea empanadas era como algo utópico.

Luego de charlas, risas, palos pedorros, por ejemplo "mmm ¿Estabas más flaca el año pasado o me parece a mí?", (pasa hasta en las mejores familias), ya te saciaste. Tu estómago se caga de risa y vos cambiás de objetivo. Ya son las 11, le das al vinito, a la sidra, al champagne, ¿Por qué no? Hoy la dieta NO existe. Es Navidad, sabelo.

Y ahí junto con ese familiar moy lejano, tus papás, tus abuelos, tus hnos, tus primos, tus tíos empezás a cagarte de risa de todo como si estuvieran viendo un capítulo de Friends en donde Chandler se caga encima de Mónica.

Los efectos de alcohol se apoderan de todos los presentes. Y ahí empezás a mirar el celular y pensás "que sean las 12 así me rajo a la fiesta de...". No, no. ¿Te olvidaste que estás rememorando el nacimiento de Jesús? Mmmm, me parece que sí. A esa altura ya no importa si nació Jesús, el Bambino o Ghandi.

Y sí, cuando el reloj dicta las 12 brindis va, brindis viene. Tu celular cobra protagonismo. "Ehhh Feliz Navidad pedazo de pelotudo!!, te paso a buscar en 15, dale?". Y vos empezás a mandar mensajito a tu primera novia, al vecino de al lado, a todos. ¿Total? Las fiestas son la excusa perfecta para hacer ese "remember" de mandar mensaje a quien no te animaste en todo el año, estás en pedo, todo es bien recibido; de última la simulás por ese lado.

Y te pasan a buscar. "Ehhh boludo, no sabés lo loca que está mi abuela, se puso a bailar arriba de la mesa"; "Y mi tía se vistió de Mamá Noel porno, ¿qué onda?" Las familias y las fiestas dan para todo, no lo olviden.

Llegan a la "juntada", TODOS los seres humanos presentes no saben ni quién es Papá Noel. Tal vez piensan que es el dueño de Quilmes. Por eso tantas cervecitas de regalo. "Y bueno, nos portamos bien este año, boludo mirá que buena que está esa mina...". En fín, sabemos cómo termina la historia. El flaco comiendo los restos de la cena a las 9 de la matina cuando se digna a volver a su casa totalmente ebrio y resignado.

Gente me fui a bañar, se hace la hora y ¿La verdad? Tengo un hambre que me muero. Feliz Navidad para todos los que se copan con mis locuras y para los que no ... ojalá que los sorprenda Papá Noel con una metralleta de color caca y los haga comer ciervo con rabia al espiedo. Ahora sí, ¡¡ Yeah !!

domingo, 21 de diciembre de 2008

Buenos Aires me mata


¿Cuántas veces nos preguntamos qué será de la vida de aquellas personas que no conocemos? Una especie de ejercicio de empatía, ¿no? ¿Cuántas veces te cruzas con una rubia 90-60-90 que va de la mano con uno que se comió todos los postres y te preguntás: ¿¿¿¿Por qué???? ¿¿¿¿Por qué???? Ahí mirás al cielo y justo te caga una paloma, vas a la parada del bondi y pasan todos menos ese y encima llegás a tu casa y está tu mujer con ruleros o tu marido mirando el partido de la D.


Pero bueno la calle porteña da para todo, entrás al subte y como una plegaria tenés que pedir POR FAVOR para que te dejen salir, como si hubieras matado a alguien o tocado el culo de la Reina de Gualeguaychú en pleno Viena. Ni te cuento en el bondi cuando está lleno y se hacen los que no tienen lugar.......Sin comentarios. Siempre me pregunto sobre aquellos compañeros que cruzamos por la calle y a los cuales nunca vamos a volver a ver o tal vez sí, ¿Quién te dice? Como cuando pensás que a tu jefe únicamente lo vas a ver en el laburo y cuando salís a tomar algo con tus amigos ves un auto igual al suyo, con la misma patente entrando a un albergue transitorio, con una rubia...y ahí pensás: ¡Qué hijo de puta! Este me paga menos para pagar sus necesidades. En fin, hoy quiero contarte algunas sensaciones que tengo cuando camino por las calles porteñas.


¡¡¡¡La calle porteña!!!!! ¡Qué valor..! ¡Qué historia! ¡¡¡¡¡¡¡¡¡Qué personajes!!!!!!!!!!!!! Los taxistas que putean como si fuera SU deporte, los viejos que escupen un garzo y te miran con cara de depravados sexuales, las señoras mayores que cirugía tras cirugía lo único que les falta es salir a la calle usando chupete...podrían volver a nacer, ¿no? O por ahí con tantas que son, porque se reproducen como insectos, podrían abrir una facultad de ALPEDISMO PERMANENTE. Se reciben con un buen cirujano y una buena billetera que las acompañe.


¡Ni te cuento a la mañana lo que son los encargados de los edificios! Nunca estás seguro si se levantaron para lavar la vereda o mirarte las gomas. Hablando de gomas, cómo vienen las pendejas! Las nenas de 17 años que hoy son la carnada principal de los muchachos de mi edad y un poco mayores también, son las CHICAS FASHION, todas clonadas y vestidas por la misma modista...o no?? ¡¡¡¡Buenos Airesssssss!!!! Siempre apurados, la gente pareciera como si se estuviera cagando todo el tiempo y hubiera un solo baño público al cual todos quisieran llegar. Si golpeás a alguien y le pedís disculpas te miran como si fueras ET en tanga.


Así estamos, ¿No? Pero bueno, amo a mi país, amo a mi gente mientras no me afane y te amo a vos pebete, vos que estás leyendo esto ... solo por hoy, dejemos que Buenos Aires nos mate.


miércoles, 17 de diciembre de 2008

If you call my name


"Gracias por comunicarse con el Depto de Soporte Técnico de Vonage, la empresa número 1 en telefonía digital. Mi nombre es Francesca ¿En qué puedo ayudarle?".


"... En qué puedo ayudarle ... darle ... arle ... le... ?".


Un eco invadía mi cabeza, una voz a lo lejos gritaba todas aquellas palabras que repetía sin cesar día tras día. Mi paciencia era cada vez más escueta, sentía como si hubiese firmado un pacto con el diablo, como si hubiese protagonizado una Tercera Guerra Mundial en la otra vida y pagara por tantas ejecuciones bajo mi mando. Sí, tuve la dichosa oportunidad de caer en las garras de Mr Call. Cargué casi 2 años con la cruz del título "Telemarketer". Y quiero hacer catarsis. Me lo merezco.


Respiro.


Habiendo pasado ya dos meses de mi libertad condicional quiero contarles mi historia. Las anécdotas. No fue fácil. Todos aquellos que hayan transitado siquiera meses por ese lugar, cualquiera que fuese, sentirán y entenderán lo que viene en las próximas líneas; otros habrán escuchado a tantos especímenes como yo quejarse por doquier de un trabajo tan aburrido como este.

Telemarketers, una especie "rara". Todos los días me despertaba con la misma pregunta "¿Por qué?". Cada vez que me preguntaban de qué trabajaba, el sudor se apoderaba de mí, parecía una esponja en pleno apriete. Pero no todos eran como yo, eso fue lo divertido. Como cualquier experiencia, cosas malas y buenas te quedan en la mente. Personas enfermas por pertenecer a ese grupo de dementes; otras, como yo, que querían escapar cual Forest.


"¿Mande?" Esa palabra clave, contraseña secreta, dícese del común denominador de cualquier mexicano que resida en Texas o sus alrededores. "Me llamaste porque no te "jala" la Internet. Ok. Laburo de esto, paciencia concentrate y hacé que no largue una puteada que implique mi despido". Sí gente, trabajé en un "Call Center". ¿Y? Y ... esto se merece un cuentito que envuelva muchas de las experiencias que viví. Ahí va. Si no es el cuento serán 3 monólogos seguidos y nadie quiere eso, no, no.


1

2

3

Cuentito.

"Érase una vez un grupo de chicuelos que andaban solos por la vida, cada uno con su rutina, puff ... horrible. Cuando de repente intentaron salir de la exigencia de sus padres, "Mmm me parece que ya estás bastante grandecito para que te de la platita para tus forros y cigarros, es hora de empezar a trabajar...".

Y así fue. Buscaron y buscaron, hasta que un día sonó el teléfono, RING RING, "¡Apa! está sonando, vamos a atender".

"Mirá te llamo para una entrevista, soy Mr Call."

- "¡Oh! ¡Qué bien! Ya no tendré que pedirle plata a papá oh, oh."

- "¿Estás dispuesto a trabajar los fines de semana?'"

- "¡¡¡Cómo no!!!", respondieron al unísono.

Días más tarde entraron a ese enorme edificio en donde podían observar las caras de otros jóvenes que también estaban apostando por su "billetera". Y pensaron "¡Qué bueno! voy a tener platita para ... las vacaciones?".

¡ENTRARON! ¡Sí, sí, quedaron! A los días empezaron el training, mmmm.. 8 horas de contínuo boludeo en donde, cual primeros días de escuela, lo único divertido era hacerse de nuevos amigos. Los días pasaron y ya Mr Call no era tan piola como antes, no podían navegar por la Internet, no podían comer en el piso, tampoco pedir bath breaks ni chupar cerveza en los breaks. Como un extraterrestre sin nave, estaban perdidos en las garras de un señor malo, malo, malo. Pero no todo era taaan perverso. Allí estaban todos. Y se hicieron amigos. Sí. Hicieron trampa a Mr Call. ¿Por qué? ¡Qué feoo! Feo, feo, feo eso. Pero bueno, este señor era muy malo también, explotaba a sus sirvientes cual bombitas de olor (???), los hacía trabajar duro y parejo, hizo que su paciencia tocara el punto cúlmine de cada uno, exploraron su lugar más oscuro, qué duro.
Tan duro como explicarle a una ama de casa que conecte la Internet, una misión imposible que terminaba de realizar su hijo de tan solo 10 años.
Eso no era tarea fácil para los telemarketers amiguitos. Por eso un día juntaron fuerzas y dijeron "No más, ya no queremos sentirnos así, estamos cansados".

¿Y qué hicieron? Algunos se fueron, otros ... mmm ... se quedaron. Pero Mr Call no impidió que ellos tomaran fuerzas para empezar amistades fuertes, no, no, ellos se hicieron moy amigotes, se juntaban en plazas a tocar la guitarra cuando Mr Malo tomaba mate con su amigo Beto Rascahuevos. Hacían fiestitas o salían juntos, compartían momentos amenos todos juntitos cual indios en celo que se buscan sin cesar.

¡Ufaaa! Me acaba de llamar.

- "¿Te debo XXX pesos? ¡Naaaaaaaaa ! Vos me debés a mi...", dije.

- "¿Qué?" dijo Mr Call.

- "La cordura", le respondí.


Y colorín, colorado ... el pajero Mr Call ha colgado.


Dedicado a los keridos mexicanos que no saben poner un @, que pasan sus vidas buscando la address bar y que, junto a sus hijos, aprenden a leer y escribir.

martes, 16 de diciembre de 2008

Esos benditos días


Sí, muchas cosas implican ser mujer. Una de ellas es nuestro famoso amigo "Andrés", ese multifacético amigote que nos visita una vez por mes. Me salió un versito. Bueno, al margen de mis dotes poéticos casi imprevistos, creo que esta característica que nos identifica como género merece un monólogo especial.

Siempre me pregunto "Por qué a nosotras y no a ellos?", la respuesta que viene a mi cabeza es "Porque soportamos más todo aquello que duele", ya sea la menstruación, la depilación, el parto, etc, etc. Somos una especie con poder, solo por eso merecemos que en esos días se nos entienda, atienda y respete. Sí, estamos indispuestas ¿Y qué? ¿Por eso somos histéricas, hiper sensibles o facilmente irritables? Mmmm, sí.

Me acuerdo la primera vez. Ya casi todo mi curso se había convertido en "Señorita", ese no era mi caso. Casi arañando los 15 llegué a preguntarme si era rara, no se, todas con tetas y yo hecha una tabla. Hasta que un día mi pesar desapareció, fui al baño, sentía algo raro. Al cabo de unos minutos estaba gritándole a mi mamá "¡¡Mamá, mamá soy señorita!!". Encima con alegría. ¡Qué pedazo de pelotuda! Quince años y la mina no sabía que había empezado un período en el cual cada vez que este amigote se presentaría en su vida iba a ser para dolores interminables de ovarios, sobredosis de ibuprofeno, sangrado constante y humor de mierda. Estaba contenta. ¿Tan boluda pude llegar a ser?

A partir de ahí las tetas no crecieron. ¿Qué onda? Tras que tengo que sufrir esto no me crecen las gomas y tengo que ir meditando seriamente pasar por un cirujano, en caso de ganarme el quini 6, ¿No?.

Siempre pienso lo injusta que puede ser la vida. Lo peor es que sólo nosotras sabemos lo que se siente. Es un carma, supongo. Días antes de la visita de nuestro querido Andrés nos ponemos como pelotudas en celo, queremos tener sexo todo el día y nuestra sensibilidad se potencia hasta el punto de emocionarnos con el diario de Birdge Jones aunque la hayamos visto por décimo cuarta vez.

Ni hablar de nuestro carácter. Una palabra del sexo opuesto es sinónimo de pelea, se abre el ring hacia una disputa sin sentido, ¿Razones? Muchas. "No bajaste la tabla, no cambiaste el papel higiénico, no compraste el yogurt que te pedí, me cambiaste el canal justo cuando estaba por empezar la novela!!!". Gritamos como si estuviéramos defendiendo al mundo de un ataque terrorista de marcianos violetas, como si eso que queremos y no pasa fuera el final de nuestras vidas. Todo esto sumado, obvio, a pretender siempre tener la razón, a que nos escuchen si estamos sensibles, a que nuestro humor pase de un estado al otro como una pelotita de ping pong en pleno partido.
Entiendan hombres que cuando estamos en esos días no tienen la razón de nada y que, para tenernos contentas y satisfechas, lo único que tienen que hacer es decir muchas veces "sí sí sí", ¿Vieron qué facil? Véanle el lado positivo. Aunque quisieran nunca entenderían lo que es sentir ese pañal de bebé cuando caminan, ponerse un tampón para meterse a una pileta y ni hablar si tenés que depilarte, sabiendo que te van a crecer cual barba de Papá Noel.

Ser mujer cuesta pero qué lindo es tener como excusa esos días para ser como queremos, para darnos el lujo de que todo se convierta en razones razonables, sólo porque Andrecito decidió pasar por casa. Ni hablar si un mes se retrasa, nuestros ovarios suben cual saliva a nuestra garganta, simulando que está todo en orden pero sabiendo que un hijito podría venir al mundo. "Noooooooo! Justo ahora que iba a viajar con las chicas al Machupichu", un hijo?" y vas corriendo a la primera farmacia de turno para comprar... sí, todas sabemos qué.

¡¡¡Eso no se hace queridas mías!!! A dejar la calentura a un lado y a poner los ovarios responsables sobre la mesa.

Esos días fueron creados para que descubramos quiénes podemos llegar a ser. Nos modifica desde el cuerpo hasta nuestro estado anímico. ¿Quién es Andrés para hacernos una cosa así? ¿Qué pendejo pelotudo nos desangra cual animal muerto y nos deja hechas trizas mientras se caga de risa de nuestro pesar? Y sí, ¡Hombre tenía que ser!

jueves, 11 de diciembre de 2008

Entre tijeras y revistas del año 2000


Estaba nerviosa. En cuatro palabras "cagadísima hasta las patas". Toda mujer necesita un cambio, pretendemos ese "no se qué" que solo depende de nosotras; o en este caso del famoso y querido peluquero. Hoy me digné después de 8 años de acarrear un look al estilo comanche (pelo hasta el culo), a cortar esas mechas locas que tanto levante habían tenido. Las iba a extrañar, es por eso que decidí llevármelas cual cenizas del abuelo, de recuerdo por el resto de mi vida. Pelo. ¿Puede significar tanto? Para mí, sí. Mi pelo ruloso ya no iba a estar más, no iba a acompañarme más en esas tardes de viento, en esas noches de lujuria en donde el swing dependía de su movimiento. Me dirigía sin saber a la gillotina de mi dulce melena. Era conciente de que un cambio importante se aproximaba; pero no me importaba, seguí caminando hacia ese dulce y segundo hogar de toda mujer, la peluquería.

"¿Estoy convencida?", ya no había tiempo para arrepentimientos. Acompañada de un apoyo logístico personificado en Eugenia, estaba sentada en el colectivo 60, sí, ese que te lleva a todos lados, dirigíendome ni más ni menos a encontrarme con el jóven manos de tijera. Las cartas estaban sobre la mesa. En el camino encontré el segundo apoyo moral, Dolores.

Juntas seguimos caminando. Llegamos, abrimos la puerta, ese aire caliente a secador de pelo, mezclado con el perfume a vejez y el spray que te deja tan duro el pelo cual pito erecto invadieron mi olfato. Peluquería, es eso. Y más. ¡Terapia Señores! Las mujeres nos dirigimos hacia ese mundo increíble donde nosotras dirigimos la batuta, donde no existen hombres más que los que trabajan para nosotras.

Me senté a esperar, le preguntaba a las chicas si era correcta mi decisión. Ellas asentaron. De repente escucho una voz cual Dios en plena plegaria "¡Francesca!", me estaban llamando para aniquilar tantos años de rulos sobre mi espalda. Lo saludé al peluquero simulando amarlo cuando por dentro un grito aclamaba su muerte. Era mi decisión, había que sostenerla. Me senté y le expliqué rápido qué quería. No entiendo por qué hacemos eso si siempre terminan haciéndote lo que ellos quieren. Claro, después somos nosotras las que tenemos que salir a la calle con ese corte de mierda que te hicieron para "practicar" cual conejitos de India su última clase de peinado.

Tomó la tijera en sus manos y procedió a CORTAR. Mi cara lo decía todo. Mis amigas sólo sonreían y me decían "Te está quedando bárbaro". También las quise matar.

Atrás mío solo risas y charla. La vieja que se quería teñir las canas estaba en pleno proceso de tintura, envuelta en ese gorro que te convierte en cabeza de profiláctico por media hora.

El crimen ya estaba cometido. El peluquero había hecho lo suyo, sonreí y me dirigí al piso de tintura. Todo o nada.

Pregunto por otro asesino. Llaman a Perla. Viene, pelo increíble y LARGO. No importa, yo tenía mis mechas en una bolsita guardadas cual tesoro en mi cartera, todo se podía arreglar. "Hola Francesca, qué querés hacerte?", a lo cual pensé "Hola Perla, quiero que me devuelvan mi pelo"; pero no, lo único que le dije es que quería una iluminación. Sí, algo natural. "Perfecto", me dijo con cara de feliz cumpleaños.

Al cabo de unos minutos tenía una toalla de collar y un gorro de goma cubríendome la cabeza. Consejo: Nunca vayan a teñirse acompañadas de su chico. ¿Razón? Salvo que esté muy enamorado el susodicho se va a ir corriendo cual Chitara de los Thonder Cats ante la imagen tuya con ese gorro forrísimo en la cabeza.

Perla tomó en sus manos el arma de guerra y empezó a pinchar. Yo parecía la prima lejana de E.T. Mi paciencia no tenía un buen día. ¿Alguna salió alguna vez de la peluquería sintiéndose diosa? A mí nunca me pasó.

En fín, ya mis pelos locos fuera de la gorra tenían el decolorante. Ahora había que esperar. Quería un fluído en mi cuerpo. Tomé coraje y a pesar de mi look extraterrístico me paré a buscar un café a la máquina que quedaba 2 pisos más abajo. No les explico las miradas a mi alrededor. No importaba, en la peluquería mandábamos nosotras, así que seguí viaje hasta conseguir mi café cortado.

Volví a mi trono, tomé en mis manos una revista, sí, me puse a leer la Gente del verano 2000, esa que ojeás pretendiendo encontrar los mejores trajes de baño de la temporada... de hace 8 años! La terminé cual pedo en un canasto, miré a mi alrededor, Perla no estaba. "Qué hago ahora?", de repente la señora de al lado me miraba con cara de pollo mojado, parecía como si no hubiera hablado con nadie en años. Sí, entablé una conversación. Charlamos cual mejores amigas de toda la vida, mientras se estaba tapando las canas por décimo cuarta vez al cubo. Es que en la peluquería es así. ¿Reglas?


1- Charlar con TODOS.

2- Contarle tu vida a quien te esté tocando el pelo y sonreir aunque te esté poniendo un sorete en la cabeza.

3- Creerte diosa aunque tengas ese gorro pedorro, una bata que te convierte en heladera o te estén secando el pelo y por arte de magia parezcas el ejemplo perfecto para una publicidad de virulana.

Volvamos. Apareció Perla con su pelo largo. Fuimos a las piletas para quitar esa tintura de mierda que te implica hacerte 10 baños de crema en 1 mes. Como frutilla del postre el bachero de al lado le dice a mi asesina "¡No hay agua!". No sabía si reir, llorar o cagar a trompadas a la vieja con la que había hablado, pegar patadas a la máquina de café o decirle a Perla que me de su pelo o su vida. Media hora y vino mi amiga tintera con un bidón con agua. Seguía siendo una de las peluquerías más caras de Capital Federal; sin embargo ese bidón ya estaba en mi cabeza.

Ya con cara de nada el crimen completo estaba cometido. Pelo corto y más claro. Cara de orto, asombro, ganas de volver el tiempo atrás y no haberme subido al 60. Todo estaba hecho. Pagué y nos fuimos. Me sentí rara. Me siento rara. Pero fui a la peluquería, el plan perfecto de toda mujer. Solo por eso tengo que estar feliz.

Euge y Loli me miraron, las miré. "Pelo corto, estoy quemada, lo único que me falta es adelgazar unos kilos y listo", les dije convencida mientras seguíamos caminando.

¡Qué ilusas solemos ser las mujeres a veces! ¿No?